
Pensamientos Intrusivos: ¿Por qué intentar no pensar en ellos los vuelve más fuertes?
¿Alguna vez has sentido que tu mente es tu peor enemiga?
Imagina que, de repente, una idea aterradora o vergonzosa cruza tu mente: el miedo a hacer daño a alguien que quieres, una duda sobre tu salud o un impulso que contradice todos tus valores. Lo primero que intentas hacer es bloquearlo, decirte a ti mismo “no pienses en eso”. Sin embargo, como si de una maldición se tratara, esa idea regresa con más fuerza, convirtiéndose en un asedio mental que no te deja vivir. Si te sientes identificado, no te estás volviendo loco; simplemente estás siendo víctima del “efecto rebote”.
En este artículo te explicamos, bajo la evidencia científica y la experiencia clínica, por qué luchar contra los pensamientos intrusivos es la trampa que alimenta la ansiedad.
¿Qué son realmente los pensamientos intrusivos y por qué nos asustan?
Los pensamientos intrusivos son ideas, imágenes o impulsos involuntarios que aparecen de forma súbita. Lo que los hace tortuosos no es el pensamiento en sí, sino la importancia que les damos. Muchas personas sufren en silencio lo que llamamos obsesiones “prohibidas”, temiendo que tener esos pensamientos signifique que son malas personas o que están a punto de perder el control.
Los contenidos más comunes suelen incluir:
- Miedo a causar daño (agresión).
- Dudas obsesivas sobre la orientación sexual o impulsos inmorales.
- Temores hipocondríacos o miedo a la locura (esquizofrenia, pérdida de juicio).
- Dudas constantes sobre la seguridad (¿cerré el gas?, ¿atropellé a alguien?).
Es fundamental entender que estos pensamientos aparecen precisamente porque eres una persona con valores firmes: tu cerebro detecta algo opuesto a tu moral y lanza una señal de alerta en forma de miedo.
La Ciencia detrás del error de los pensamientos intrusivos: El “Efecto Rebote”
Para entender cómo dejar de sufrir, debemos mirar qué dice la ciencia. Un estudio psicológico clave realizado por Amparo Belloch y Carmen Morillo en la Universidad de Valencia analizó qué ocurre cuando intentamos realizar una supresión de pensamientos.
En el experimento, se comparó a sujetos que intentaban no pensar en algo neutro (el famoso “oso blanco”) frente a otros que intentaban suprimir pensamientos negativos de contenido personal. Los resultados fueron reveladores:
- La supresión no funciona: Intentar eliminar activamente una idea de la mente genera un efecto rebote demorado.
- El peligro de las obsesiones: Mientras que los pensamientos neutros son fáciles de ignorar, los pensamientos relacionados con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) vuelven con una frecuencia mucho mayor después de intentar suprimirlos.
¿Por qué el control mental sabotea tu salud mental?
Cuando intentas ejercer un control mental rígido, tu cerebro activa lo que se conoce como monitorización paradójica. Para asegurarse de que no estás pensando en “X”, una parte de tu mente debe vigilar constantemente si “X” aparece. Paradójicamente, para vigilar que no esté, ¡tienes que mantener el pensamiento activo!
Este mecanismo transforma una idea pasajera en una fijación constante, elevando tus niveles de pánico y estrés. En definitiva, tratar de “no pensar” es el combustible que mantiene encendida la llama de las obsesiones.
Cómo recuperar la calma con la Terapia Breve
En el Centro Terapia Breve Sentirse Bien, sabemos que el problema no es el pensamiento, sino la batalla que libras contra él. El tratamiento para pensamientos intrusivos más efectivo no consiste en aprender a borrarlos, sino en cambiar tu relación con ellos.
Nuestra metodología de Terapia Breve se enfoca en:
- Aceptación en lugar de lucha: Aprender a dejar que el pensamiento “esté” sin juzgarlo.
- Gestión del miedo: Desactivar la respuesta de alarma del cerebro para que la idea pierda su poder.
- Focalización efectiva: Dejar de intentar controlar la mente para empezar a gestionar las acciones.
Si sientes que no puedes dejar de pensar en algo que te hace sufrir, recuerda las palabras de Montaigne: “Nada fija tanto una cosa en nuestra memoria como tratar de olvidarla”. Romper el cerco de las obsesiones es posible si dejas de empujar la puerta que quieres cerrar.
¿Necesitas ayuda para gestionar tus pensamientos negativos recurrentes? En nuestro centro te enseñaremos a sentirse bien de nuevo, recuperando el control de tu vida de forma rápida y eficaz.
Fuentes: “Efectos de la supresión de pensamientos…” (Belloch & Morillo, 2002) y “Pensamientos Negativos Intrusivos” (Herrador, 2022).
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Pensamientos negativos intrusivos: Las obsesiones prohibidas
Este artículo de Miguel Herrador, terapeuta y coach, está centrado en los pensamientos negativos recurrentes: qué son, ejemplos y cómo se pueden tratar.
Recuerda que en nuestro centro de Terapia Breve Sentirse Bien tenemos más de 25 años de experiencia tratando personas con pensamientos negativos recurrentes y problemas derivados como la ansiedad o el pánico. Disponemos de protocolos muy efectivos para aprender a manejar el miedo. Puedes contactarnos a través de nuestro formulario de contacto (aquí), o reservar una cita informativa gratuita (aquí) Estamos en Barcelona, y ahora también en formato online. ¡Muy cerca tuyo!
“Nada fija tanto una cosa en nuestra memoria como tratar de olvidarla”.
MONTAIGNE
¿Qué son los pensamientos negativos recurrentes o intrusivos?
El termino obsesión deriva del latín y significaba “asedio, cerco de una plaza, bloqueo”. Esta etimología ya nos da una idea del tormento mental que “asedia” a una persona obsesiva. Los pensamientos negativos intrusivos son ideas e imágenes que no queremos tener y nos torturan sin descanso, porque nos hacen pensar e imaginar cosas muy desagradables, violentas, perversas e inmorales…
Detrás de estas obsesiones mentales “prohibidas” se encuentra uno de los mayores problemas psicológicos de la actualidad. Tanto es así que nunca las desearíamos pensar o imaginar, ya que llevan implícita la culpa, la condena y un dolor indescriptible para quienes las sufren.
Dichas obsesiones parten de la idea de que si llegamos a perder la razón y la capacidad de controlar nuestras acciones, podríamos cometer actos terribles y despreciables; es decir, actos que irían contra nuestros más elementales principios éticos y morales. Sin embargo, se trata tan solo de pensamientos, imágenes y dudas que nos asustan y nos provocan mucha ansiedad. Es verdad que nos pueden hacer sufrir muchísimo, pero en ningún caso correremos el peligro de volvernos locos.
¿Cuáles son los pensamientos intrusivos más comunes?
Algunos ejemplos de pensamientos intrusivos negativos son los siguientes:
- Volvernos locos y matar a nuestras personas queridas como hijos, cónyuges, familiares, y desconocidos.
- Suicidarnos lanzándonos desde el balcón o alturas como puentes y precipicios, después de un rapto mental descontrolado. También estrellarnos con el coche.
- Herir o hacer daño involuntariamente a bebés. Es una obsesión típica de muchas madres después del parto, pero también de muchos padres.
- Que dudemos de haber atropellado con el automóvil a personas o animales y tener que volver a comprobarlo compulsivamente.
- Que tengamos pensamientos e imágenes blasfemas indeseadas como insultar a Dios. Incluye dudar sobre el propio credo religioso, tener miedo a los castigos divinos y a las posesiones diabólicas.
- Tener el miedo y la duda de ser homosexual o lesbiana.
- Que tengamos miedo a sufrir impulsos pedófilos o a agredir sexualmente a niños.
- Tener miedo a cometer actos de violencia sexual con hombres y mujeres.
- Que digamos y realicemos cosas vergonzosas en público, como por ejemplo, desnudarnos en una reunión de trabajo.
- Que tengamos pensamientos incestuosos con miembros de nuestra familia.
- Tener miedo a sufrir una grave enfermedad mental como la esquizofrenia, una depresión severa o a ser bipolares.
- Tener miedo a la muerte y a ser víctimas del sinsentido de la vida.
¿Cómo tratar los pensamientos intrusivos?
Tratar de no pensar o de eliminar las imágenes que nos “asedian”, bajo la forma de pensamientos intrusivos negativos, solo hace que reforzar y fortalecer estas obsesiones. Cuando tratamos de pensar en no pensar, acabamos pensando más todavía. Por eso, si intentamos controlar nuestra mente, perdemos el control transformándolo en ansiedad y pánico.
Llámanos y te ayudaremos, en breve tiempo, a resolver este problema que surge del hecho de no saber manejar adecuadamente nuestra emoción principal: el miedo. Contacta con nosotros aquí
Por Miguel Herrador, terapeuta y coach
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