
El cambio comienza cuando dejas de luchar contra ti mismo.
El perfeccionismo, el miedo a equivocarse o el exceso de control pueden convertirse en el mayor obstáculo para el desarrollo personal. En este artículo descubrirás por qué muchas veces no necesitamos esforzarnos más, sino dejar de interferir con nuestras propias capacidades y cómo este enfoque puede ayudarte a recuperar la confianza y avanzar.
¿Por qué eres tú peor obstáculo? Hay personas con talento, formación, experiencia y recursos que, sin embargo, no consiguen alcanzar sus objetivos. Otras, con menos preparación, avanzan con naturalidad, aprenden de los errores y parecen desenvolverse con mayor facilidad ante los desafíos.
¿Qué marca la diferencia?
No siempre es la capacidad. En muchas ocasiones, el mayor obstáculo no está en el entorno, sino en la relación que mantenemos con nosotros mismos. Cuanto más intentamos controlar cada pensamiento, cada emoción o cada movimiento, más difícil resulta actuar con espontaneidad y eficacia.
Esta idea, ampliamente desarrollada por Timothy Gallwey (1974), en sus trabajos sobre el aprendizaje y el rendimiento, coincide con uno de los principios fundamentales con los que trabajamos en el Centro Terapia Breve Sentirse Bien: muchas veces el problema no es aquello que nos ocurre, sino la forma en que intentamos solucionarlo.
El exceso de control: cuando intentar hacerlo bien produce el efecto contrario.
Nuestra cultura nos ha enseñado que, para mejorar, debemos esforzarnos más, analizar más y controlar más.
Sin embargo, cualquiera que haya practicado un deporte, hablado en público o realizado una entrevista de trabajo sabe que existe un momento en el que pensar demasiado comienza a jugar en nuestra contra.
Es entonces cuando aparecen pensamientos como:
• “No puedo fallar.”
• “Tengo que hacerlo perfecto.”
• “¿Y si me equivoco?”
• “Seguro que los demás lo hacen mejor.”
Lejos de ayudarnos, este diálogo interno consume recursos cognitivos, incrementa la tensión física y reduce nuestra capacidad de adaptación.
Paradójicamente, cuanto más intentamos controlar nuestro comportamiento, menos natural resulta.
Tu peor rival vive en tu cabeza.
Uno de los grandes aciertos de Gallwey fue diferenciar dos formas de funcionamiento mental.
Por un lado, existe una parte analítica que juzga constantemente, compara, critica y pretende controlar absolutamente todo.
Por otro, encontramos un sistema mucho más automático, intuitivo y eficaz, responsable de gran parte de nuestros aprendizajes y habilidades.
Pensemos en algo tan sencillo como montar en bicicleta.
Nadie aprende leyendo un manual sobre equilibrio. Se aprende practicando, cayéndose, corrigiendo y repitiendo.
Lo mismo ocurre con la mayoría de las habilidades humanas.
Sin embargo, cuando aparece el miedo al error, dejamos de confiar en nuestros recursos y comenzamos a supervisar cada movimiento de forma consciente.
Ese exceso de supervisión termina interfiriendo precisamente en aquello que queremos hacer bien.
El enemigo invisible: el juicio constante.
Existe otro factor que limita enormemente nuestro desarrollo: el juicio permanente.
Vivimos evaluándonos continuamente.
• ¿Lo he hecho bien?
• ¿Qué pensarán de mí?
• Debería haber actuado de otra manera.
• Nunca hago nada correctamente.
Este diálogo interno genera una presión constante que impide aprender con naturalidad.
Curiosamente, las personas que mejor progresan no son necesariamente las más exigentes consigo mismas, sino aquellas capaces de observar sus errores sin convertirlos en un juicio sobre su identidad.
Un error no define quién eres.
Simplemente ofrece información para mejorar.
Cuando la búsqueda de la perfección se convierte en una prisión.
La perfección resulta muy seductora.
Parece ofrecernos seguridad.
Si todo sale perfecto, no habrá críticas, rechazo ni fracaso.
Pero ocurre exactamente lo contrario.
La búsqueda obsesiva de la perfección suele producir:
• procrastinación;
• bloqueo;
• miedo a decidir;
• ansiedad;
• pérdida de creatividad;
• agotamiento emocional.
En consulta observamos con frecuencia cómo personas extraordinariamente competentes quedan atrapadas intentando hacer las cosas tan bien que terminan sin hacerlas.
No fracasan por falta de capacidad. Fracasan por exceso de control.
La paradoja del cambio
Existe una paradoja especialmente interesante.
Cuanto más intentamos dejar de sentir ansiedad, más ansiedad experimentamos.
Cuanto más queremos dejar de pensar, más pensamientos aparecen.
Cuanto más intentamos dormir, más despiertos permanecemos.
Este fenómeno ha sido ampliamente descrito tanto en psicología como en la Terapia Breve Estratégica.
Muchas soluciones aparentemente lógicas terminan alimentando el problema.
Intentar controlar constantemente nuestras emociones suele convertirlas en protagonistas.
Aprender desde la experiencia y no desde la crítica.
Uno de los aspectos más innovadores del enfoque de Gallwey consiste en sustituir el juicio por la observación.
No es lo mismo decir:
“Soy un desastre hablando en público.”
que decir:
“Hoy he hablado demasiado deprisa durante los primeros cinco minutos.”
La diferencia parece pequeña, pero psicológicamente es enorme.
El primer comentario ataca la identidad.
El segundo describe un comportamiento concreto que puede modificarse.
Este tipo de observación favorece el aprendizaje sin generar culpa.
Qué aporta la Terapia Breve Estratégica.
En el Centro Terapia Breve Sentirse Bien compartimos una idea fundamental: comprender un problema no siempre basta para resolverlo.
Muchas personas saben perfectamente por qué sienten ansiedad, por qué procrastinan o por qué tienen miedo a equivocarse.
Sin embargo, continúan haciendo exactamente aquello que mantiene el problema.
La Terapia Breve Estratégica centra su intervención precisamente en identificar esas dinámicas repetitivas.
Nos preguntamos:
• ¿Qué hace la persona para intentar resolver el problema?
• ¿Por qué esas estrategias no funcionan?
• ¿Qué ocurriría si actuara de forma diferente?
En numerosas ocasiones descubrimos que las llamadas soluciones intentadas son el auténtico combustible del malestar.
Dejar de luchar para empezar a cambiar.
Existe una idea profundamente contraintuitiva.
El cambio no siempre comienza haciendo más.
A veces comienza dejando de hacer aquello que mantiene el problema.
Dejar de intentar controlar cada pensamiento.
Dejar de buscar la decisión perfecta.
Dejar de anticipar constantemente el peor escenario.
Dejar de exigirse un rendimiento imposible.
Cuando reducimos la interferencia, nuestras capacidades naturales vuelven a aparecer.
No porque hayamos aprendido algo nuevo, sino porque hemos dejado de obstaculizarlas.
Confianza no significa ausencia de miedo.
Muchas personas esperan sentirse seguras antes de actuar.
Pero la experiencia demuestra que ocurre justo al revés.
Primero actuamos.
Después aparece la confianza.
La confianza no es el punto de partida.
Es la consecuencia de haber acumulado experiencias satisfactorias afrontando situaciones difíciles.
Esperar a no sentir miedo para empezar es una estrategia condenada al fracaso.
Cómo trabajamos este proceso en el Centro Terapia Breve Sentirse Bien.
Nuestro trabajo consiste en ayudar a las personas a recuperar aquello que el exceso de control ha ido limitando.
No buscamos aumentar la fuerza de voluntad.
Buscamos disminuir las interferencias.
Para ello intervenimos sobre problemas como:
• ansiedad;
• miedo a equivocarse;
• procrastinación;
• bloqueo personal;
• baja autoestima;
• perfeccionismo;
• miedo a decidir;
• inseguridad.
Cada proceso terapéutico se adapta a la lógica específica del problema, utilizando herramientas de la Terapia Breve Estratégica para favorecer cambios concretos desde las primeras sesiones.
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Conclusión
La mayor parte de las personas no necesita aprender mucho más para cambiar.
Necesita dejar de interferir constantemente con sus propios recursos.
Cuando abandonamos la lucha permanente contra nosotros mismos, dejamos espacio para que aparezcan capacidades que siempre habían estado ahí.
El verdadero crecimiento personal no consiste en controlar cada aspecto de nuestra vida, sino en aprender cuándo debemos intervenir… y cuándo es mejor dejar que nuestras capacidades hagan su trabajo.
En el Centro Terapia Breve Sentirse Bien ayudamos a personas que sienten que llevan años luchando contra sí mismas sin conseguir el cambio que desean.
Si te has reconocido en este artículo, quizá haya llegado el momento de dejar de esforzarte más y empezar a hacer las cosas de otra manera.
Solicita una primera consulta y descubre cómo podemos ayudarte.
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Referencia
Gallwey, W. T. (1974). The Inner Game of Tennis. Random House.
Stoeber, J., & Otto, K. (2006). Positive conceptions of perfectionism: Approaches, evidence, challenges. Personality and Social Psychology Review, 10(4), 295-319.
Beck, A. T. (1976). Cognitive Therapy and the Emotional Disorders. International Universities Press.
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Ataque de pánico: por qué tu cuerpo colapsa cuando intentas mantener el control
El llamado ataque de pánico se ha convertido en uno de los problemas más frecuentes en consulta psicológica. Quien lo vive suele describir una sensación intensa de muerte inminente acompañada de síntomas físicos como taquicardia, dificultad para respirar, mareo o pérdida de control.
Sin embargo, uno de los aspectos más desconcertantes para muchas personas es que las crisis parecen aparecer “de la nada”.
Diversos estudios sobre trastornos de ansiedad cuestionan precisamente esta idea. Lejos de surgir sin explicación, las crisis de pánico suelen relacionarse con situaciones de tensión emocional, pérdida, inseguridad o experiencias de desbordamiento psicológico que la persona no logra identificar conscientemente (Pelissolo, 2019).
El ataque de pánico no es solo ansiedad
Cuando aparece una crisis, el cuerpo entra en un estado de alarma extrema. Entre los síntomas más habituales encontramos:
• palpitaciones
• sensación de ahogo
• opresión en el pecho
• sudoración
• temblor
• mareo
• miedo a morir
• sensación de perder el control
Aunque muchas personas piensan inicialmente que están sufriendo un problema físico grave, las pruebas médicas suelen descartar causas orgánicas.
El problema entonces no es únicamente la activación fisiológica, sino la interpretación que la persona hace de esa activación.
El verdadero problema: el miedo al propio miedo
Después de una primera crisis, muchas personas desarrollan un fenómeno muy característico: el miedo a que vuelva a ocurrir.
A partir de ahí comienzan conductas como:
• vigilar constantemente el cuerpo
• evitar ciertos lugares
• salir siempre acompañado
• escapar rápidamente de situaciones incómodas
• controlar obsesivamente las sensaciones físicas
Paradójicamente, estos intentos de control aumentan todavía más la sensibilidad al miedo y mantienen el problema activo.
Cuanto más intenta la persona evitar el ataque de pánico, más pendiente vive de él.
Cuando el cuerpo expresa lo que no puede expresarse de otra manera
Las investigaciones actuales sobre ansiedad y pánico muestran que muchas crisis aparecen vinculadas a situaciones de pérdida, separación, inseguridad o cambios vitales importantes.
No siempre se trata de acontecimientos dramáticos. En ocasiones basta con:
• una ruptura afectiva
• un conflicto relacional
• presión laboral sostenida
• sensación de fracaso
• miedo a perder seguridad o control
El cuerpo termina reaccionando como si estuviera ante una amenaza real, aunque externamente no exista un peligro inmediato.
Por qué algunas personas desarrollan ataques de pánico
No todas las personas reaccionan igual ante el estrés o la incertidumbre. Existen factores que pueden aumentar la vulnerabilidad:
• elevada autoexigencia
• necesidad de control
• dificultad para expresar emociones
• tendencia a anticipar peligros
• sensibilidad elevada a las sensaciones corporales
En muchos casos, las personas que sufren crisis de ansiedad son precisamente aquellas acostumbradas a intentar mantener todo bajo control.
El problema aparece cuando ese sistema deja de funcionar.
Cómo trabajamos el ataque de pánico en el Centro Terapia Breve Sentirse Bien
En el Centro Terapia Breve Sentirse Bien entendemos el ataque de pánico no como una simple “explosión de ansiedad”, sino como un problema que se mantiene por los intentos fallidos de controlarlo.
Por eso, nuestro enfoque terapéutico se centra en:
• comprender cómo funciona el problema en el presente
• identificar las dinámicas que mantienen el miedo
• reducir la evitación y la hipervigilancia corporal
• ayudar a recuperar sensación de control y autonomía
El objetivo no es eliminar completamente la ansiedad —algo imposible y poco saludable—, sino romper el círculo que transforma la ansiedad en pánico.
Recuperar la sensación de seguridad
Muchas personas llegan a pensar que nunca volverán a sentirse normales. Sin embargo, el trastorno de pánico puede tratarse eficazmente cuando se comprende cómo funciona.
El cambio suele comenzar cuando la persona deja de luchar constantemente contra las sensaciones y empieza a modificar las estrategias que mantienen el problema.
Recuperar la libertad no implica dejar de sentir ansiedad, sino dejar de vivir condicionado por ella.
Desde nuestra perspectiva
El ataque de pánico no aparece realmente “sin motivo”. Detrás de las crisis existen dinámicas emocionales, relacionales y psicológicas que pueden comprenderse y abordarse terapéuticamente.
En muchos casos, el problema deja de ser la ansiedad inicial y pasa a ser el sistema de miedo, control y evitación construido alrededor de ella.
En el Centro Terapia Breve Sentirse Bien, trabajamos para ayudar a las personas a romper ese círculo y recuperar una vida con mayor tranquilidad y autonomía.
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Referencia
Pelissolo, A. (2019). Trastornos de ansiedad y fóbicos. EMC-Tratado de medicina, 23(2), 1-8.

8 libros recomendados por Miguel Herrador y Francesc Calahorro para celebrar Sant Jordi

El 23 de abril se celebra Sant Jordi (San Jorge) en España y otros lugares del mundo, una fiesta popular en la que se regalan rosas y libros. También es el día internacional del libro.
Para celebrar estas fechas te recomendamos los siguientes 8 libros, que fueron seleccionados cuidadosamente por Miguel Herrador y Francesc Calahorro, introductores de la Terapia Breve Estratégica en España.
¡Que los disfrutes!
Los libros recomendados son los siguientes:
CÓMO TE ENGAÑA TU MENTE.
Un libro soberbio que describe cómo los seres humanos constantemente nos auto-engañamos.
Albert Moukheiber nos demuestra que nuestras consideraciones entre lo que es verdadero o falso son muy relativas. Este libro es un viaje al centro del cerebro de la mano de la neurociencia, con la intención de hacer de nuestra mente una aliada a la hora de alcanzar una buena vida.
LA VIDA SECRETA DEL CEREBRO.
Una obra que recoge con maestría el papel decisivo que tenemos en la construcción de nuestras propias emociones.
La psicóloga y neurocientífica Lisa Feldman Barrett argumenta que tenemos un papel mucho más importante de lo que creíamos en nuestra vida emocional. Además, el libro aporta muchos remedios terapéuticos de gran utilidad para gestionarlas con éxito.
CIORAN, MANUAL DE ANTIAYUDA.
Cioran es uno de los filósofos más controvertidos e importantes del Siglo XX. Gran nihilista e insomne crónico, tuvo que darse respuestas inteligentes para seguir viviendo. Este libro está lleno de ideas audaces, perturbadoras y muy sugestivas.
Paradójicamente, Alberto Domínguez nos ayuda con ironía, humor y erudición, a que penetremos en la filosofía de Cioran y podamos sacarle más partido a nuestra complicada existencia.
CAVALCARE L´ONDA DEL CAMBIAMENTO.
Este libro, para quien pueda leerlo en italiano, es uno de los más importantes que se ha escrito sobre los cambios. Como decía Heráclito: “No hay nada inmutable excepto la exigencia de cambiar”.
Estupendamente escrito por Matteo Papantuono y Claudette Portelli, dos grandes psicoterapeutas, ayuda al lector a gestionar los cambios que inundan nuestra vida, independientemente de que sean deseados, temidos, súbitos o inesperados.
EL LIBRO DE LAS FOBIAS Y SU CURACIÓN.
De nuevo, Giorgio Nardone demuestra su maestría en el tratamiento de todo tipo de fobias con la Terapia Breve Estratégica, sean sociales, debidas al miedo a las enfermedades, las monofobias…
Este libro explica que el miedo utilizado como recurso, permite a las personas fóbicas sacar el máximo provecho de sus capacidades. En efecto, el miedo no es el enemigo, ya que es el mejor aliado que tenemos ante las dificultades que la vida nos pone en nuestro camino día tras día.
PEREGRINOS DE LA BELLEZA.
En el Siglo XVIII empezó la moda de viajar a Italia y Grecia como una especie de doctorado entre los jóvenes aristócratas europeos. Se trataba de visitar la cuna de nuestra civilización, de hacer una inmersión en la esencia de la historia y la cultura occidentales.
María Belmonte recoge, fruto de sus lecturas y viajes, la impronta que dejaron esas peregrinaciones en Axel Munthe, Henry Miller, Lawrence Darrel, Patrick Leigh Fermor y otros. Es un libro dulce de leer y adictivo porque está muy bien escrito. Y es que en el fondo, todos somos deudores de la belleza clásica del Mediterráneo.

MAESTROS DE LA FELICIDAD.
El filósofo Rafael Narbona, ha escrito este impresionante libro que es un canto a la esperanza, con el que pretende reconfortar, curar y serenar nuestros malos momentos.
El libro trata de mostrar que podemos resolver nuestros problemas y salir del desánimo de la mano de Sócrates, Aristóteles, Séneca, Marco Aurelio, Montaigne, Spinoza, Kant, Nietzsche y muchos más.
Este libro es monumental en todos sus aspectos, pues además de bien escrito, consigue hacer accesible la filosofía a cualquier persona que esté interesada en vivir con sentido.
GENERACIÓN DOPAMINA.
Otro extraordinario libro sobre lo fácil que es volvemos adictos en una sociedad sobrepasada por tantos estímulos.
La psiquiatra Anna Lembke describe los mecanismos de la emoción del placer y cómo su abuso nos convierte en adictos a la dopamina. Nos explica que el equilibrio entre el sufrimiento y el placer es muy frágil. Sin embargo, lo revolucionario de este libro es la terapia que lleva a cabo con las personas adictas. Está lleno de casos y, al mismo tiempo, es muy muy útil.
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Miedo a conducir: cómo superarlo
En este post Miguel Herrador, terapeuta y coach, nos habla sobre cómo superar el miedo a conducir.
Recuerda que si este problema te aqueja, puedes iniciar una terapia para superar el miedo a conducir. Escríbenos a través de nuestro formulario de contacto (aquí), o reserva una cita informativa gratuita (aquí).
El miedo a conducir: ¿Cómo superarlo?
Cada día miles de personas conducen padeciendo miedo, con las limitaciones que ello conlleva. Otras evitan conducir teniendo el carnet porque el miedo patológico les impide hacerlo. Además, las hay que por sus temores están renunciando a conducir y ni siquiera piensan en obtener el permiso de conducción.
Todas estas personas, tanto las que conducen como las que no lo hacen por el miedo y la ansiedad, pueden aprender algunas pautas y estrategias que sin duda les serán de gran utilidad y ayuda para superar el miedo a conducir.
Estrategias para conducir sin miedo:
A continuación te comparto cinco estrategias que puedes aplicar para superar el miedo a conducir:
Ante la duda de evitar el miedo a conducir o afrontarlo, siempre afrontarlo.
Lo paradójico del miedo es que cuanto más se evita, más nos daña. Un miedo evitado siempre se convierte en un miedo más grande. Si tienes miedo al volante evita evitarlo y te fortalecerás, hasta el punto de superarlo. En efecto, el miedo que se afrontase transforma en valentía.
Si tienes el carnet y no conduces por miedo, empieza con pasos muy pequeños.
Puedes empezar por subir al coche y ponerlo únicamente en marcha. Unos días más tarde, haz 5 metros hacia adelante y otros 5 hacia atrás. El paso siguiente puede ser 50 metros hacia adelante y 50 marcha atrás. Y así ir progresando poco a poco, hasta dar una vuelta a la manzana. Cuando te des cuenta habrás avanzado mucho sin presión. Es importante que aprendas a poner gasolina y a aparcar, aunque te cueste y pienses que quedarás fatal si te miran.
La ayuda que te empeora el miedo a conducir.
Con el miedo a conducir, cualquier tipo de ayuda que te brinden, es una ayuda que sin duda te agravará el problema. El miedo solo podrás superarlo en primera persona. De hecho, todos sabemos que depender de algo o de alguien genera muchas dificultades adicionales y mucho sufrimiento. Ten presente y procura pensar, que cada vez que te ayudan te estás incapacitando, con lo que tu miedo aumentará con toda seguridad.
La pauta de la peor fantasía del miedo a conducir.
Es la mejor tarea que conocemos en la actualidad para afrontar el miedo y el pánico. Es un legado de la filosofía estoica y tiene miles de años. La tarea consiste en dedicar 20 minutos todos los días a pensaren lo peor que nos podría ocurrir conduciendo. El resultado nos sorprenderá, pues hacer esto nos obliga a enfrentarnos a nuestro miedo donde se origina: en nuestra imaginación. Todas las corrientes psicológicas más avanzadas del mundo utilizan esta técnica.
Maniobras de dedistracción cuando conduzcas y sientas miedo.
Esta pauta consiste en centrar tu atención en lo exterior e inmediato a ti mismo para canalizar el miedo. Por ejemplo: mirar el cuentakilómetros y procurar ir a una velocidad impar, contar matrículas de otros automóviles, cantar, mantener una conversación con alguien imaginario, etc.
Espero que este post sobre cómo superar el miedo a conducir te ayude en tu proceso. Recuerda que si este problema te aqueja, puedes iniciar una terapia para superar el miedo a conducir. Escríbenos a través de nuestro formulario de contacto (aquí), o reserva una cita informativa gratuita (aquí).
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Gestión emocional en transición de carrera laboral
Afrontar un cambio profesional implica aprender a gestionar emociones como la rabia y el miedo, y aprender a convivir con la incertidumbre. En este post hablamos de ocho claves para afrontar este proceso, que podéis aplicar en vuestra vida o bien compartir con personas que lo necesiten.
Si estás en proceso de cambio, recuerda que en nuestro centro de Barcelona puedes solicitar sesiones individuales para ayudarte en la transición, o realizar terapia online.
Además, si te dedicas a la terapia, te invitamos a conocer nuestro programa de formación para terapeutas en terapia breve y coaching estratégico. Contáctanos en cualquier caso para más información: clic aquí
¿Cómo afrontar un cambio laboral profesional con inteligencia emocional?
Es probable que hayáis leído en varias ocasiones como es el proceso de afrontar un cambio profesional, las fases del cambio, el duelo (si hablamos de una pérdida de trabajo) la aceptación, la oportunidad que esto significa, el desarrollar la marca personal.
No obstante, si sois aquellos profesionales, que lleváis ya un tiempo en todo esto os empezará a ser un poco repetitivo y quizás hasta poco empático.
En el plano personal y social recibiréis las continuas preguntas de familiares, amigos, conocidos, vecinos, etc. con aquello de ¿“tienes alguna novedad…?” Mientras que en el ámbito más profesional veréis que la agenda os desborda entre actividades de networking y formación.
Realmente no es fácil, desde mi experiencia profesional considero que se trata de aceptar algo que ha cambiado, e ir a por nuevas realidades.
El darle un sentido a esta transición, sea la formación o la dedicación a otras actividades te aportará estructura y estabilidad personal.
Elementos claves de la gestión emocional en épocas de transición laboral
En cualquier caso, para gestionar esta etapa de transición laboral o cambio de trabajo hay que estar fuertes y como la mujer del césar además aparentarlo.
Aquí tenéis ocho recomendaciones desde el enfoque de la gestión emocional en el trabajo que podéis aplicar o recomendar a personas que están en este proceso:
- Canalizar la rabia es clave en la gestión emocional: Para ello escribe sobre todo aquello que te ha pasado sin censura, en forma de diario, una vez escrito, no lo releas, destrúyelo o simplemente guárdalo. Puesta por escrito, se canaliza y se transforma en proactividad y tenacidad para afrontar los obstáculos.
- Otra clave de la gestión emocional en la transición laboral es mantener a raya las dudas y la culpa, ya que no podemos evitar que vengan. Para esto te recomendamos bloquear las respuestas, por ejemplo elige dudar de las dudas. Para gestionar la culpa te recomendamos leer nuestro artículo sobre la culpa.
- Es importante en la transición laboral permitirse diversificar. Esfuérzate por enriquecer la vida de la demás y de paso la tuya también.
- Afronta cada día pequeños retos y ante la duda de evitar el miedo siempre afróntalo. Si es un miedo invalidante, trabájalo previamente con la peor fantasía, y pregúntate cómo sería peor. Asumir los retos en vez de evitarlos tiene un poder enorme para aumentar nuestra autoestima a corto y a largo plazo.
- Acéptate, ¿En qué luces y en qué no? Es un buen momento de reflexión sobre lo que ha ocurrido. ¿Hay un patrón común atribuible a mi conducta? ¿Mis soluciones intentadas funcionan o no?
- Otra recomendación es que identifiques tus creencias limitantes y empieza a actuar como si estas características, habilidades que te describen y te limitan en alguna manera, fueran un poquito más óptimas, piensa, como te comportarías y qué harías de diferente y sobre todo ¡hazlo!
- Para la transición laboral es importante también aprender a gestionar la incertidumbre, esto puede pasar más veces, no tenemos el control, si la responsabilidad sobre cómo vamos a gestionar nuestra carrera profesional.
- Y finalmente: Aprovecha el momento de humildad, si aceptamos prescribirnos nuestras debilidades nos sentiremos más fuertes, generaremos empatía hacia nosotros y los demás nos verán muy fuertes al tener el valor demostrar nuestra vulnerabilidad.
Esperamos que estas recomendaciones sobre gestión emocional en épocas de transición laboral te sean nutricias en tu proceso de cambio.
Recuerda que en nuestro Centro de Barcelona ofrecemos terapia individual, presencial o en terapia online, como formación para terapeutas en terapia breve y coaching estratégico. Contáctanos para más información: clic aquí
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Reflexión sobre el miedo al abandono

Todos podemos sentir miedo al abandono a pesar de no haberlo sufrido. En ocasiones podemos poner en marcha acciones erróneas pretendiendo prevenir ese futuro temido… pero conseguir exactamente lo contrario. ¿Por qué sucede y qué estrategias se pueden implementar para superar este miedo tan común?
Te invitamos a leer estas reflexiones sobre cómo superar el miedo al abandono, por Miguel Herrador
Recuerda que, si éste u otros miedos te aquejan, puedes solicitar una cita informativa gratuita con un terapeuta de nuestro equipo. Haz clic aquí para reservar.
Cuando sientes miedo al abandono
En los tiempos en los que estamos, se da la paradoja de que cuanto más juntos vivimos más miedo sentimos a que nos puedan abandonar. A veces se da el caso de que hemos sufrido algún tipo de abandono, pero quien ha pasado por esa circunstancia no le teme tanto. No obstante, lo más común es tenerle miedo a aquello que no hemos experimentado. Por lo tanto, todos podemos sentir miedo al abandono a pesar de no haber sufrido esa vivencia traumática ya que podemos prever el sufrimiento que implica.
El miedo al abandono como profecía…
La mayoría de las veces, cuando uno construye la profecía de que puede ser abandonado, pone en marcha acciones que le ayuden a prevenir ese futuro, y a menudo, lo que consigue justamente es lo contrario.
Pensemos por ejemplo en una persona con baja autoestima que, ante el temor de ser abandonada por su pareja, le pregunta varias veces al día “¿Tú realmente me quieres?”, “¿nadie te gusta más que yo?”, y le hace prometer que nunca le dejará. Esta persona actuando así, sólo puede provocar fastidio y dudas a la pareja, que constantemente tiene que reasegurarla, entrando en una dinámica agotadora porque no tiene fin. No sólo le demanda atención, sino que además se comporta como alguien que no vale mucho. Y en general quien se comporta como alguien que no vale mucho no nos merece ni nuestra estima ni nuestro aprecio. Dicho de otra manera, actuar así para prevenir que nos dejen, nos aboca al abandono mismo.
¿Cómo superar el miedo el abandono?
Una estrategia útil para superar el miedo el abandono es aprender a estar solo/a, dedicándole tiempo a la autonomía propia. Otra sería dejar de hablar de este tipo de temores.
Creemos que la mejor estrategia para no ser abandonado/a es actuar como si no se temiese serlo, como si se valiese mucho. Es difícil abandonar a alguien que no tiene miedo a que le abandonen, brillante, divertido, con seguridad, que se gusta y con autonomía.
Miguel Herrador
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¿Cuántas veces dejaste de hacer algo por miedo? Entrevista a Miguel Herrador
Entrevista a Miguel Herrador, especialista en terapia breve estratégica, para el programa Carisma y Confianza con Héctor Latorre.
Durante esta charla conversamos sobre el miedo y sus manifestaciones en las sociedades modernas, principalmente en las relaciones entre hombres y mujeres. El miedo al rechazo, el miedo a no estar a la altura, el miedo a exponernos… ¿Cómo funcionan estos miedos? ¿Por qué son tan frecuentes en la actualidad?, ¿Cómo podemos superarlos?
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El miedo a no estar a la altura

Miedo al rechazo, miedo al conflicto, miedo al fracaso… ¿Por qué son tan comunes estos miedos en nuestros días? En este artículo centrado en el miedo a no estar a la altura, nuestro terapeuta y coach Miguel Herrador responde a éstas y otras preguntas.
“El miedo a no estar a la altura es el que nos obliga cada día a subir un peldaño más”.
Proverbio japonés.
El mecanismo del miedo
La emoción del miedo es el mecanismo principal mediante el cual nuestra biología preserva nuestra existencia. Se trata de algo que no escogemos. Es una capacidad que ya viene incorporada cuando nacemos, pero que tenemos que aprender a desarrollarla y con la que nos toca convivir mientras existamos. Cuando sentimos miedo reaccionamos con ansiedad y nos ponemos en estado de alerta. Dicha ansiedad es el efecto del miedo y no es ni buena ni mala, simplemente es necesaria.
El problema de manejar el miedo en la actualidad tiene que ver, sobre todo, con que es un mecanismo primitivo, que no ha evolucionado a la misma velocidad con que progresa nuestra sociedad. Los miedos que tenemos ahora no son los mismos que tenían nuestros ancestros primitivos. Ahora, por la sobrecarga de tanta información, nuestros temores se han vuelto más complejos y difusos.
¿Por qué es tan común el miedo a no estar a la altura en nuestros días?
Entre otras cosas, en nuestros días tenemos que ser infalibles, estar seguros de nosotros mismos, ser capaces de controlar nuestras emociones hasta el punto de que nada nos perturbe, sentirnos apreciados y admirados por los demás, ser felices y lograr el éxito a toda costa. En definitiva: tenemos que ser perfectos. De manera que si esto no es así, creemos que no valemos lo suficiente o que no estamos a la altura.
Desde las redes sociales estamos creando y amplificando toda una serie de dogmas absurdos, que nos llevan a admitir como normales numerosos modelos que dictan cómo tenemos que ser las personas; tanto para gustar a los demás como para poder ser felices. Y no cabe duda de que querer cumplir con esos estándares, nos induce a cometer graves errores a la hora de darnos valor como seres humanos.
Estos modelos tan discutibles como falsos, son el origen de una epidemia de inseguridad que afecta a las relaciones importantes de nuestra vida. Desde este punto de vista, es relativamente fácil sentir que no estamos a la altura y, por lo tanto, percibir que nuestra autoestima está bajo mínimos.
Debemos aclarar que los miedos a no estar a la altura afectan, paradójicamente, a personas muy capaces. Desgraciadamente, dichas personas se dejan arrastrar por estos estándares sociales viciados y tóxicos, de tal manera que se hacen daño tratando de ser o parecer lo que no son.
El miedo a no estar a la altura y sus variantes
Podemos establecer 6 variantes del miedo a no estar a la altura:
Miedo a la impopularidad:
Se trata de un miedo engañoso, donde en realidad no se teme tanto la opinión de los demás. En realidad quien tiene este miedo lo que teme perder es la aprobación o el afecto de las personas que le importan. Motivo por el cual suele apartarse de sus propias necesidades para satisfacer los deseos de los demás.
Miedo a exponerse
El miedo a exponerse puede hacer referencia tanto al miedo a hablar en público o como a sentirnos juzgados constantemente por lo que digamos o hagamos. Se trata de uno de los miedos más extendidos en el mundo. Y se manifiesta con síntomas de ansiedad, sudoración, rubor, temblor de manos y balbuceos, entre otros. Lo tienen tanto estudiantes como directivos.
Miedo al rechazo
El miedo al rechazo se trata de un problema de timidez y vergüenza ante los demás. Con la paradoja de autoexcluirnos porque nos sentimos inadecuados o con miedo a no ser aceptados. Consiste principalmente en miedo al rechazo por sentirnos feos, por ser aburridos, o por ser poco interesantes a nivel intelectual.
Miedo al conflicto
Aquí predomina, sobre todo, el miedo al conflicto con los demás. Bien por la fantasía de llegar a perder el control y hacer algo de lo que después nos arrepintamos, o bien por que el conflicto llegue a producir en la relación efectos negativos que la destruyan.
Miedo a la inadecuación
Aquí tenemos un juez interno. El problema no guarda relación con el juicio de los demás, sino con cómo nos juzgamos a nosotros mismos. Si tenemos este miedo, no escuchamos las alabanzas del exterior y damos muchísimo valor a nuestras propias críticas. Y como para sentirnos adecuados tenemos que ser perfectos, hagamos lo que hagamos, nunca será suficiente para sentirnos satisfechos y orgullosos.
Miedo al fracaso
Aquí, en este caso, siempre tememos defraudar nuestras propias expectativas. Quienes sufren esta variante tienen que convivir con un inquisidor interno despiadado. Los dilemas de quienes tienen este tormento mental normalmente son dos: en primer lugar, decidir entre saltar o no saltar; y en segundo lugar, en caso de saltar, ¿a qué altura tienen que colocar el listón? Estas personas, si no ven la posibilidad de ganar, no juegan. Por este motivo, la vida se les complica en exceso y llega a convertirse en un peligro constante.
Centro de terapia breve: tratamiento sobre el miedo
Recuerda que en nuestro centro de Terapia Breve Sentirse Bien tenemos más de 25 años de experiencia tratando personas con ansiedad y miedo, y disponemos de protocolos muy efectivos para aprender a manejar el miedo. Puedes contactarnos a través de nuestro formulario de contacto (aquí), o reservar una cita informativa gratuita (aquí) Estamos en Barcelona, y ahora también en formato online. ¡Muy cerca tuyo!
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Pensamientos negativos intrusivos: Las obsesiones prohibidas
Este artículo de Miguel Herrador, terapeuta y coach, está centrado en los pensamientos negativos recurrentes: qué son, ejemplos y cómo se pueden tratar.
Recuerda que en nuestro centro de Terapia Breve Sentirse Bien tenemos más de 25 años de experiencia tratando personas con pensamientos negativos recurrentes y problemas derivados como la ansiedad o el pánico. Disponemos de protocolos muy efectivos para aprender a manejar el miedo. Puedes contactarnos a través de nuestro formulario de contacto (aquí), o reservar una cita informativa gratuita (aquí) Estamos en Barcelona, y ahora también en formato online. ¡Muy cerca tuyo!
“Nada fija tanto una cosa en nuestra memoria como tratar de olvidarla”.
MONTAIGNE
¿Qué son los pensamientos negativos recurrentes o intrusivos?
El termino obsesión deriva del latín y significaba “asedio, cerco de una plaza, bloqueo”. Esta etimología ya nos da una idea del tormento mental que “asedia” a una persona obsesiva. Los pensamientos negativos intrusivos son ideas e imágenes que no queremos tener y nos torturan sin descanso, porque nos hacen pensar e imaginar cosas muy desagradables, violentas, perversas e inmorales…
Detrás de estas obsesiones mentales “prohibidas” se encuentra uno de los mayores problemas psicológicos de la actualidad. Tanto es así que nunca las desearíamos pensar o imaginar, ya que llevan implícita la culpa, la condena y un dolor indescriptible para quienes las sufren.
Dichas obsesiones parten de la idea de que si llegamos a perder la razón y la capacidad de controlar nuestras acciones, podríamos cometer actos terribles y despreciables; es decir, actos que irían contra nuestros más elementales principios éticos y morales. Sin embargo, se trata tan solo de pensamientos, imágenes y dudas que nos asustan y nos provocan mucha ansiedad. Es verdad que nos pueden hacer sufrir muchísimo, pero en ningún caso correremos el peligro de volvernos locos.
¿Cuáles son los pensamientos intrusivos más comunes?
Algunos ejemplos de pensamientos intrusivos negativos son los siguientes:
- Volvernos locos y matar a nuestras personas queridas como hijos, cónyuges, familiares, y desconocidos.
- Suicidarnos lanzándonos desde el balcón o alturas como puentes y precipicios, después de un rapto mental descontrolado. También estrellarnos con el coche.
- Herir o hacer daño involuntariamente a bebés. Es una obsesión típica de muchas madres después del parto, pero también de muchos padres.
- Que dudemos de haber atropellado con el automóvil a personas o animales y tener que volver a comprobarlo compulsivamente.
- Que tengamos pensamientos e imágenes blasfemas indeseadas como insultar a Dios. Incluye dudar sobre el propio credo religioso, tener miedo a los castigos divinos y a las posesiones diabólicas.
- Tener el miedo y la duda de ser homosexual o lesbiana.
- Que tengamos miedo a sufrir impulsos pedófilos o a agredir sexualmente a niños.
- Tener miedo a cometer actos de violencia sexual con hombres y mujeres.
- Que digamos y realicemos cosas vergonzosas en público, como por ejemplo, desnudarnos en una reunión de trabajo.
- Que tengamos pensamientos incestuosos con miembros de nuestra familia.
- Tener miedo a sufrir una grave enfermedad mental como la esquizofrenia, una depresión severa o a ser bipolares.
- Tener miedo a la muerte y a ser víctimas del sinsentido de la vida.
¿Cómo tratar los pensamientos intrusivos?
Tratar de no pensar o de eliminar las imágenes que nos “asedian”, bajo la forma de pensamientos intrusivos negativos, solo hace que reforzar y fortalecer estas obsesiones. Cuando tratamos de pensar en no pensar, acabamos pensando más todavía. Por eso, si intentamos controlar nuestra mente, perdemos el control transformándolo en ansiedad y pánico.
Llámanos y te ayudaremos, en breve tiempo, a resolver este problema que surge del hecho de no saber manejar adecuadamente nuestra emoción principal: el miedo. Contacta con nosotros aquí
Por Miguel Herrador, terapeuta y coach
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Miedo a hablar en público
El miedo a hablar en público es algo habitual que manifiestan muchas personas. Tanto los pensamientos como las sensaciones físicas de forma general son bastante coincidentes.
Por lo que he visto en las organizaciones y en el ámbito profesional, la persona que no gestiona bien el miedo a hablar en público, acostumbra a posponer, delegar y solicitar ayuda cuando se encuentra en esta situación, incluso, llega a la evitación aun siendo conocedor/a que quizás está perdiendo una oportunidad profesional.
Si tenemos miedo al fracaso, a que se cuestione nuestra valía personal, ponemos nuestra valoración en manos de los demás y de esta forma somos muy vulnerables.
Nos exigimos no fallar y de tanto control perdemos espontaneidad, creemos que para ser queridos o respetados hemos de destacar, esa presión bloquea.
Desde hace unos años, en colegios y universidades, se está desarrollando la competencia de hablar en público, como habilidad importante tanto en la carrera profesional como en la vida personal, como en el desarrollo de la asertividad para defender las propias opiniones y aumentar la autoestima.
El miedo como uno de las 4 emociones principales
El miedo es de las cuatro emociones principales (miedo, rabia, tristeza y placer) la más potente, capaz de anularlas otras. El miedo es una respuesta a una amenaza percibida contra el bienestar.
Cuando el miedo se transforma en ansiedad tóxica implica anticipación, nos preocupamos antes para protegernos y lo hacemos en demasía produciendo el efecto contrario, evitación, con la paradoja de que cada vez que se evita algo por miedo más me debilito, pedir ayuda y protección, nos hace sentir protegidos al principio pero confirma la incapacidad para hacer frente a la situación, control que hace perder el control, controlar las reacciones psicofisiológicas puede ser una trampa sorprendente, las alteramos, más queremos controlar, más perdemos el control.
El miedo se gestiona afrontándolo.
Si cambiamos estas actitudes ya estamos poniendo solución al problema.
En nuestro Centro Terapia Breve Sentirse Bien disponemos de protocolos terapéuticos eficaces y eficientes para solucionar el miedo a hablar en público. Somos especialistas desde hace 25 años en todos los trastornos que tienen que ver con el miedo, la ansiedad, las fobias y las obsesiones. Llámanos y te informaremos. Contacta con nosotros a través de nuestro formulario de contacto.
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